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REAL DECRETO 1311/2005, de 4 de noviembre, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores frente a los riesgos derivados o que puedan derivarse de la exposición a vibraciones mecánicas. BOE núm. 265 de 5 noviembre. Departamento emisor: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
Exposición de motivos
Artículo 1. Objeto y ámbito de aplicación
Artículo 2. Definiciones
Artículo 3. Valores límite de exposición y valores de exposición que dan lugar a una acción
Artículo 4. Determinación y evaluación de los riesgos
Artículo 5. Disposiciones encaminadas a evitar o a reducir la exposición
Artículo 6. Información y formación de los trabajadores
Artículo 7. Consulta y participación de los trabajadores
Artículo 8. Vigilancia de la salud
Disposición adicional
única. Información de las autoridades laborales.
Disposición transitoria única. Normas transitorias
Disposición derogatoria única. Alcance de la derogación normativa
Disposición final primera. Elaboración y actualización de la guía técnica
Disposición final segunda. Facultad de desarrollo
Anexo
Exposición de motivos
Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de
Prevención de Riesgos Laborales, determina el cuerpo básico de garantías y
responsabilidades preciso para establecer un adecuado nivel de protección de
la salud de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las condiciones
de trabajo, en el marco de una política coherente, coordinada y eficaz.
Según el artículo 6 de la Ley, son las normas reglamentarias las que deben ir concretando los aspectos más técnicos de
las medidas preventivas y establecer las medidas mínimas que deben adoptarse
para la adecuada protección de los trabajadores. Entre tales medidas se
encuentran las destinadas a garantizar la protección de los trabajadores contra
los riesgos derivados de la exposición a las vibraciones mecánicas.
Asimismo, la seguridad y la salud
de los trabajadores han sido objeto de diversos convenios de la Organización Internacional del Trabajo ratificados por España y que, por tanto, forman parte
de nuestro ordenamiento jurídico. Destaca, por su carácter general, el Convenio
número 155, de 22 de junio de 1981, sobre seguridad y salud de los trabajadores
y medio ambiente de trabajo, ratificado por España el 26 de julio de 1985.
En el ámbito de la Unión Europea, el artículo 137 del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea establece como objetivo la mejora, en concreto, del entorno de trabajo,
para proteger la salud y seguridad de los trabajadores. Con esa base jurídica, la Unión Europea se ha ido dotando en los últimos años de un cuerpo normativo altamente avanzado
que se dirige a garantizar un mejor nivel de protección de la salud y de
seguridad de los trabajadores.
Ese cuerpo normativo está integrado
por diversas directivas específicas. En el ámbito de la protección de los
trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a vibraciones
mecánicas, ha sido adoptada la Directiva 2002/44/CE, del Parlamento Europeo y
del Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre las disposiciones mínimas de
seguridad y de salud relativas a la exposición de los trabajadores a los
riesgos derivados de los agentes físicos (vibraciones). Mediante este Real
Decreto se procede a la transposición al derecho español del contenido de esta
directiva.
El Real Decreto consta de ocho
artículos, una disposición adicional, una disposición transitoria, una disposición derogatoria, dos disposiciones
finales y un anexo. La norma determina en su articulado el objeto y el ámbito
de aplicación referido a las actividades en las que los trabajadores estén o
puedan estar expuestos a riesgos derivados de vibraciones mecánicas como
consecuencia de su trabajo; incluye lo que, a los efectos del Real Decreto,
debe entenderse por vibración transmitida al sistema mano-brazo y vibración
transmitida al cuerpo entero; especifica los valores límite de exposición
diaria y los valores de exposición diaria que dan lugar a una acción, tanto
para la vibración transmitida al sistema mano-brazo como para la vibración
transmitida al cuerpo entero, así como la posibilidad, que la directiva también
otorga, de excepcionar determinadas circunstancias y el procedimiento que debe
seguirse para ello; prevé diversas especificaciones relativas a la
determinación y evaluación de los riesgos, y establece, en primer lugar, la
obligación de que el empresario efectúe una evaluación de los niveles de vibraciones
mecánicas a que estén expuestos los trabajadores, que incluirá, en caso
necesario, una medición; regula las disposiciones encaminadas a evitar o a
reducir la exposición, de manera que los riesgos derivados de la exposición a
vibraciones mecánicas se eliminen en su origen o se reduzcan al nivel más bajo
posible.
También incluye la obligación de
que el empresario establezca y ejecute un programa de medidas técnicas y/o de
organización, además de un listado de los factores que, especialmente, deben
ser tomados en consideración; especifica que los trabajadores no deberán estar
expuestos en ningún caso a valores superiores al valor límite de exposición e
introduce la excepción otorgada por la directiva, de manera que determinadas
disposiciones no serán de aplicación en los sectores de la navegación
marítima y aérea en lo que respecta a las vibraciones transmitidas al cuerpo
entero en determinadas condiciones y con una serie de garantías adicionales;
recoge dos de los derechos básicos en materia preventiva, como son la necesidad
de formación de los trabajadores y la información a estos, así como la forma
de ejercer los trabajadores su derecho a ser consultados y a participar en los
aspectos relacionados con la prevención; se establecen disposiciones relativas
a la vigilancia de la salud de los trabajadores en relación con los riesgos por
exposición a vibraciones mecánicas, teniendo en cuenta que su objetivo es la
prevención y el diagnóstico precoz de cualquier daño para la salud como
consecuencia de la exposición a vibraciones mecánicas y que los resultados de
la vigilancia deberán tenerse en cuenta al aplicar medidas preventivas en un
lugar de trabajo concreto.
La propia directiva reconoce que
determinados equipos no permiten respetar los valores límite de exposición,
debido fundamentalmente a dificultades tecnológicas. Debido a ello, el Real
Decreto ha optado por el mantenimiento de períodos transitorios que, sin
embargo, no agotan inicialmente los plazos establecidos por la directiva. Al
mismo tiempo, el Real Decreto mandata al Instituto Nacional de Seguridad e
Higiene en el Trabajo para que realice los estudios
especializados en materia de vibraciones mecánicas, teniendo en cuenta el
estado de la técnica y experiencia obtenida en otros estados. Para no perder la
opción de los períodos transitorios que la directiva concede, la norma
establece que el Gobierno, a la vista de los estudios realizados por el
Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo y previa consulta a las
organizaciones sindicales y empresariales más representativas, procederá a la
modificación del Real Decreto para determinar la fecha definitiva de aplicación
de las obligaciones previstas en el artículo 5.3, para lo que podrá prorrogar
los plazos hasta los permitidos por la directiva.
La disposición adicional única
incluye una disposición que resulta fundamental para dar cumplimiento a lo dispuesto
en la directiva. En efecto, con objeto de que el Ministerio de Trabajo y
Asuntos Sociales cuente con la información pertinente que le permita justificar
las excepciones aplicadas en nuestro país, y pueda remitir a la Comisión Europea la información requerida en la directiva, las autoridades laborales
competentes deberán remitir cada cuatro años contados desde la entrada en vigor
de este Real Decreto al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales la lista de
las excepciones que en sus respectivos territorios se apliquen, indicando las
circunstancias y razones precisas que fundamentan dichas excepciones.
En la elaboración de este Real
Decreto han sido consultadas las organizaciones sindicales y empresariales más
representativas y oída la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.
En su virtud, a propuesta del
Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, de acuerdo con el Consejo de Estado y
previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 4 de
noviembre de 2005,
DISPONGO:
Artículo 1. Objeto
y ámbito de aplicación.
Este Real Decreto
tiene por objeto, en el marco de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de
prevención de riesgos laborales, establecer las disposiciones mínimas para la
protección de los trabajadores frente a los riesgos para su seguridad y su
salud derivados o que puedan derivarse de la exposición a vibraciones
mecánicas.
Las disposiciones
de este Real Decreto se aplicarán a las actividades en las que los
trabajadores estén o puedan estar expuestos a riesgos derivados de vibraciones
mecánicas como consecuencia de su trabajo.
Las disposiciones
del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento
de los servicios de prevención, se aplicarán plenamente al conjunto del ámbito
previsto en el apartado 1, sin perjuicio de las disposiciones más específicas
previstas en este Real Decreto.
Artículo 2. Definiciones.
A los efectos de este Real Decreto,
se entenderá por:
Vibración transmitida al sistema mano-brazo: la vibración
mecánica que, cuando se transmite al sistema humano de mano y brazo, supone
riesgos para la salud y la seguridad de los trabajadores, en particular,
problemas vasculares, de huesos o de articulaciones, nerviosos o musculares.
Vibración transmitida al cuerpo
entero: la vibración mecánica que, cuando se transmite a todo el cuerpo,
conlleva riesgos para la salud y la seguridad de los trabajadores, en
particular, lumbalgias y lesiones de la columna vertebral.
Artículo 3. Valores límite de
exposición y valores de exposición que dan lugar a una acción.
Para la vibración transmitida al
sistema manobrazo:
El valor límite de
exposición diaria normalizado para un período de referencia de ocho horas se
fija en 5 m/s2.
El valor de exposición
diaria normalizado para un período de referencia de ocho horas que da lugar a
una acción se fija en 2,5 m/s2.
La exposición del trabajador a la
vibración transmitida al sistema mano-brazo se evaluará o medirá con arreglo a
lo dispuesto en el apartado A.1 del anexo.
Para la vibración
transmitida al cuerpo entero:
El valor límite de exposición
diaria normalizado para un período de referencia de ocho horas se fija en 1,15
m/s2.
El valor de exposición
diaria normalizado para un período de referencia de ocho horas que da lugar a
una acción se fija en 0,5 m/s2.
La exposición del trabajador a la
vibración transmitida al cuerpo entero se evaluará o medirá con arreglo a lo
dispuesto en el apartado B.1 del anexo.
Cuando la
exposición de los trabajadores a las vibraciones mecánicas sea deforma habitual
inferior a los valores de exposición diaria establecidos en el apartado 1.b) y
en el apartado 2.b), pero varíe sustancialmente de un período de trabajo al
siguiente y pueda sobrepasar ocasionalmente el valor límite correspondiente, el
cálculo del valor medio de exposición a las vibraciones podrá hacerse sobre la
base de un período de referencia de 40 horas, en lugar de ocho horas, siempre
que pueda justificarse que los riesgos resultantes del régimen de exposición
al que está sometido el trabajador son inferiores a los que resultarían de la
exposición al valor límite de exposición diaria. Dicha circunstancia deberá
razonarse por el empresario, ser previamente consultada con los trabajadores
y/o sus representantes, constar de forma fehaciente en la evaluación de riesgos
laborales y comunicarse a la autoridad laboral mediante el envío a esta de la
parte de la evaluación de riesgos donde se justifica la excepción, para que
esta pueda comprobar que se dan las condiciones motivadoras de la utilización
de este procedimiento.
Artículo 4. Determinación y evaluación de los
riesgos.
El empresario deberá
realizar una evaluación y, en caso necesario, la medición de los niveles de
vibraciones mecánicas a que estén expuestos los trabajadores, en el marco de lo
dispuesto en el artículo 16 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, y en la
sección 1.a del capítulo II del Reglamento de los servicios de prevención,
aprobado por el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero. La medición deberá
efectuarse de conformidad con el apartado A.2 o con el apartado B.2 del anexo,
según proceda.
Para evaluar el nivel
de exposición a la vibración mecánica, podrá recurrirse a la observación de los
métodos de trabajo concretos y remitirse a la información apropiada sobre la
magnitud probable de la vibración del equipo o del tipo de equipo utilizado en
las condiciones concretas de utilización, incluida la información facilitada
por el fabricante. Esta operación es diferente de la medición, que precisa del
uso de aparatos específicos y de una metodología adecuada. El empresario deberá justificar, en
su caso, que la naturaleza y el alcance de los riesgos relacionados con las
vibraciones mecánicas hacen innecesaria una evaluación más detallada de estos.
La evaluación y la medición
mencionadas en el apartado 1 se programarán y efectuarán a intervalos establecidos
de conformidad con el artículo 6.2 del Reglamento de los servicios de
prevención, aprobado por el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, y serán
realizadas por personal que cuente con la titulación superior en prevención de
riesgos laborales con la especialidad de higiene industrial, atendiendo a lo
dispuesto en los artículos 36 y 37 de dicho reglamento y en su capítulo III,
en cuanto a la organización de recursos para el desarrollo de actividades
preventivas. La evaluación de los riesgos deberá
mantenerse actualizada y se revisará de acuerdo con lo indicado en el artículo
6.1 del Reglamento de los servicios de prevención, aprobado por el Real
Decreto 39/1997, de 17 de enero.
Los datos obtenidos de la
evaluación y/o de la medición del nivel de exposición a las vibraciones
mecánicas se conservarán de manera que permita su consulta posterior. La
documentación de la evaluación se ajustará a lo dispuesto en el artículo 23 de la Ley de 31/1995, de 8 de noviembre, y en el artículo 7 del Reglamento de los servicios de
prevención, aprobado por el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero.
De conformidad con lo
dispuesto en los artículos 15 y 16 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, el
empresario, al evaluar los riesgos, concederá particular atención a los
siguientes aspectos:
El nivel, el tipo y la duración
de la exposición, incluida toda exposición a vibraciones intermitentes o a
sacudidas repetidas.
Los valores límite de
exposición y los valores de exposición que dan lugar a una acción previstos en
el artículo 3.
Todos los efectos que guarden
relación con la salud y la seguridad de los trabajadores especialmente
sensibles expuestos al riesgo, incluidas las trabajadoras embarazadas.
Todos los efectos indirectos
para la seguridad de los trabajadores derivados de la interacción entre las vibraciones
mecánicas y el lugar de trabajo u otro equipo de trabajo.
La información facilitada por
los fabricantes del equipo de trabajo con arreglo a lo dispuesto en la normativa
que regula la seguridad en la comercialización de dichos equipos.
La existencia de
equipos sustitutivos concebidos para reducir los niveles de exposición a las
vibraciones mecánicas.
La prolongación de la
exposición alas vibraciones transmitidas al cuerpo entero después del horario
de trabajo, bajo responsabilidad del empresario.
Condiciones de trabajo
específicas, tales como trabajar a temperaturas bajas.
La información
apropiada derivada de la vigilancia de la salud de los trabajadores incluida
la información científico-técnica publicada, en la medida en que sea posible.
En función de los
resultados de la evaluación, el empresario deberá determinar las medidas que
deban adoptarse con arreglo a los artículos 5 y 6 de este Real Decreto, y
planificará su ejecución de acuerdo con lo establecido en la sección 2.a del
capítulo II del Reglamento de los servicios de prevención, aprobado por el Real
Decreto 39/1997, de 17 de enero.
Artículo 5. Disposiciones encaminadas a evitar o a reducir la
exposición.
Teniendo en cuenta los avances
técnicos y la disponibilidad de medidas de control del riesgo en su origen, los riesgos derivados de la
exposición a vibraciones mecánicas deberán eliminarse en su origen o reducirse
al nivel más bajo posible. La reducción de estos riesgos se
basará en los principios de la acción preventiva establecidos en el artículo
15 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre.
Sobre la base de la
evaluación de los riesgos mencionada en el artículo 4, cuando se rebasen los
valores establecidos en el apartado 1.b) y en el apartado 2.b) del artículo 3,
el empresario establecerá y ejecutará un programa de medidas técnicas y/o de
organización destinado a reducir al mínimo la exposición a las vibraciones mecánicas
y los riesgos que se derivan de ésta, tomando en consideración, especialmente:
Otros métodos de
trabajo que reduzcan la necesidad de exponerse a vibraciones mecánicas.
La elección del
equipo de trabajo adecuado, bien diseñado desde el punto de vista ergonómico y
generador del menor nivel de vibraciones posible, habida cuenta del trabajo al
que está destinado.
El suministro de equipo
auxiliar que reduzca los riesgos de lesión por vibraciones, por ejemplo,
asientos, amortiguadores u otros sistemas que atenúen eficazmente las
vibraciones transmitidas al cuerpo entero y asas, mangos o cubiertas que
reduzcan las vibraciones transmitidas al sistema mano-brazo.
Programas apropiados de
mantenimiento de los equipos de trabajo, del lugar de trabajo y de los puestos
de trabajo.
La concepción y
disposición de los lugares y puestos de trabajo.
La información y
formación adecuadas a los trabajadores sobre el manejo correcto y en forma
segura del equipo de trabajo, para así reducir al mínimo la exposición a
vibraciones mecánicas.
La limitación de la duración e
intensidad de la exposición.
Una ordenación
adecuada del tiempo de trabajo.
La aplicación de
las medidas necesarias para proteger del frío y de la humedad a los
trabajadores expuestos, incluyendo el suministro de ropa adecuada.
Los trabajadores no
deberán estar expuestos en ningún caso a valores superiores al valor límite de
exposición. Si, a pesar de las medidas adoptadas por el empresario en
aplicación de lo dispuesto en este Real Decreto, se superase el valor límite de
exposición, el empresario tomará de inmediato medidas para reducir la
exposición a niveles inferiores a dicho valor límite. Asimismo, determinará
las causas por las que se ha superado el valor límite de exposición y
modificará, en consecuencia, las medidas de protección y prevención, para
evitar que se vuelva a sobrepasar.
Lo dispuesto en el apartado
anterior no será de aplicación en los sectores de la navegación marítima y
aérea en lo que respecta a las vibraciones transmitidas al cuerpo entero,
cuando, teniendo en cuenta el estado actual de la técnica y las características
específicas del lugar de trabajo, no sea posible respetar el valor límite de
exposición pese a la puesta en práctica de medidas técnicas y/o de
organización. El uso de esta excepción sólo podrá
hacerse en circunstancias debidamente justificadas y respetando los principios
generales de la protección de la salud y seguridad de los trabajadores. Para
ello el empresario deberá contar con las condiciones que garanticen, teniendo
en cuenta las circunstancias particulares, la reducción a un mínimo de los
riesgos derivados de ellas, y siempre que se ofrezca a los trabajadores
afectados el refuerzo de la vigilancia de su salud especificado en el último
párrafo del artículo 8.1.
La utilización de esta excepción deberá razonarse por el empresario, ser previamente consultada con los trabajadores y/o sus representantes,
constar de forma explícita en la evaluación de riesgos laborales y comunicarse
a la autoridad laboral mediante el envío a esta de la parte de la evaluación de
riesgos donde se justifica la excepción, para que esta pueda comprobar que se
dan las condiciones motivadoras de la utilización de la excepción.
De conformidad con
lo dispuesto en el artículo 25 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, el
empresario adaptará las medidas mencionadas en este artículo a las necesidades
de los trabajadores especialmente sensibles a determinados riesgos.
Artículo 6. Información
y formación de los trabajadores.
De conformidad con lo dispuesto en los
artículos 18.1 y 19 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, el empresario velará
por que los trabajadores expuestos a riesgos derivados de vibraciones
mecánicas en el lugar de trabajo y/o sus representantes reciban información y
formación relativas al resultado de la evaluación de los riesgos prevista en
el artículo 4.1 de este Real Decreto, en particular sobre:
Las medidas tomadas
en aplicación de este Real Decreto para eliminar o reducir al mínimo los
riesgos derivados de la vibración mecánica.
Los valores límite
de exposición y los valores de exposición que dan lugar a una acción.
Los resultados de
las evaluaciones y mediciones de la vibración mecánica efectuadas en aplicación
del artículo 4 y los daños para la salud que podría acarrear el equipo de
trabajo utilizado.
La conveniencia y
el modo de detectar e informar sobre signos de daños para la salud.
Las circunstancias
en las que los trabajadores tienen derecho a una vigilancia de su salud.
Las prácticas de trabajo
seguras, para reducir al mínimo la exposición a las vibraciones mecánicas.
Artículo 7. Consulta y participación de los trabajadores.
La consulta y participación de los
trabajadores sobre las cuestiones a que se refiere este Real Decreto se realizarán
de conformidad con lo dispuesto en el artículo 18.2 y en el capítulo V de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre.
Artículo 8. Vigilancia
de la salud.
Cuando la evaluación de riesgos
prevista en el artículo 4.1 ponga de manifiesto la existencia de un riesgo para
la salud de los trabajadores, el empresario deberá llevar a cabo una vigilancia
de la salud de dichos trabajadores, de conformidad con lo dispuesto en este
artículo, en el artículo 22 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, y en el
artículo 37.3 del Reglamento de los servicios de prevención, aprobado por el
Real Decreto 39/1997, de 17 de enero. La vigilancia de la salud, cuyos
resultados se tendrán en cuenta al aplicar medidas preventivas en un lugar de
trabajo concreto, tendrá como objetivo la prevención y el diagnóstico precoz de
cualquier daño para la salud como consecuencia de la exposición a vibraciones
mecánicas. Dicha vigilancia será apropiada cuando:
La exposición del
trabajador a las vibraciones sea tal que pueda establecerse una relación entre
dicha exposición y una enfermedad determinada o un efecto nocivo para la
salud.
Haya probabilidades de contraer
dicha enfermedad o padecer el efecto nocivo en las condiciones laborales
concretas del trabajador.
Existan técnicas
probadas para detectar la enfermedad o el efecto nocivo para la salud.
En cualquier caso, todo trabajador
expuesto a niveles de vibraciones mecánicas superiores a los valores
establecidos en el apartado 1.b) y en el apartado 2.b) del artículo 3 tendrá
derecho a una vigilancia de la salud apropiada.
En aquellos casos señalados en el
artículo 3.3 y en el artículo 5.4, en que no pueda garantizarse el respeto del
valor límite de exposición, el trabajador tendrá derecho a una vigilancia de la
salud reforzada, que podrá incluir un aumento de su periodicidad.
La vigilancia de la
salud incluirá la elaboración y actualización de la historia clínico-laboral de
los trabajadores sujetos a ella con arreglo a lo dispuesto en el apartado 1.
El acceso, confidencialidad y contenido de dichas historias se ajustará a lo
establecido en los apartados 2, 3 y 4 del artículo 22 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, y el artículo 37.3.c) del Reglamento de los servicios de prevención,
aprobado por el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero. El trabajador tendrá
acceso, previa solicitud, al historial que le afecte personalmente.
Cuando la vigilancia de la salud
ponga de manifiesto que un trabajador padece una enfermedad o dolencia
diagnosticable que, en opinión del médico responsable de la vigilancia de la
salud, sea consecuencia, en todo o en parte, de una exposición a vibraciones
mecánicas en el lugar de trabajo:
El médico comunicará al
trabajador el resultado que le atañe personalmente; en particular, le informará
y aconsejará sobre la vigilancia de la salud a que deberá someterse al final de
la exposición.
El empresario deberá recibir
información obtenida a partir de la vigilancia de la salud, conforme a lo
establecido en el artículo 22 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre.
Por su parte, el
empresario deberá:
Revisar la evaluación de los riesgos
efectuada con arreglo al artículo 4.
Revisarlas medidas
previstas para eliminar o reducir los riesgos con arreglo a lo dispuesto en el
artículo 5.
Tener en cuenta las recomendaciones del médico responsable de
la vigilancia de la salud al aplicar cualquiera otra medida que se considere
necesaria para eliminar o reducir riesgos de acuerdo con lo dispuesto en el
artículo 5, incluida la posibilidad de asignar al trabajador otro trabajo donde
no exista riesgo de exposición.
Disponer un control continuado
de la salud del trabajador afectado y el examen del estado de salud de los
demás trabajadores que hayan sufrido una exposición similar. En tales casos, el
médico responsable de la vigilancia de la salud podrá proponer que las
personas expuestas se sometan a un reconocimiento médico.
Disposición adicional
única. Información de las autoridades laborales.
A los efectos de dar cumplimiento a
lo dispuesto en el artículo 10.4 de la Directiva 2002/44/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre las disposiciones mínimas de
seguridad y de salud relativas a la exposición de los trabajadores a los
riesgos derivados de los agentes físicos (vibraciones), la autoridad laboral
competente remitirá cada cuatro años desde la entrada en vigor de este Real
Decreto al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales la lista de las excepciones
que en sus respectivos territorios se apliquen en virtud de lo dispuesto en
los artículos 3.3 y 5.4, indicando las circunstancias y razones precisas que
fundamentan dichas excepciones.
Disposición transitoria única. Normas transitorias.
Cuando se utilicen
equipos de trabajo puestos a disposición de los trabajadores antes del 6 de
julio de 2007 y que no permitan respetar los valores límite de exposición
habida cuenta de los últimos avances de la técnica y/o de la puesta en práctica
de medidas de organización, las obligaciones previstas en el artículo 5.3 no
serán de aplicación hasta el 6 de julio de 2008 y, en el caso particular de
los equipos utilizados en los sectores agrícola y silvícola, hasta el 6 de
julio de 2011.
El Instituto Nacional de Seguridad
e Higiene en el Trabajo, como órgano científico-técnico especializado de la Administración General del Estado, en el ejercicio de su función de investigación, estudio y
divulgación en materia de prevención de riesgos laborales de conformidad con
el artículo 8 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de riesgos
laborales, deberá realizar antes del 31 de diciembre de 2007 estudios técnicos
especializados en materia de vibraciones mecánicas, teniendo en cuenta el
estado de la técnica y la experiencia obtenida en otros Estados.
A la vista de tales estudios, el
Gobierno, previa consulta a las organizaciones sindicales y empresariales más
representativas, procederá a la modificación de este Real Decreto para
determinar la fecha definitiva de aplicación de las obligaciones previstas en
el artículo 5.3, y podrá prorrogar los plazos a que se refiere el párrafo
primero de esta disposición transitoria en los términos del artículo 9 de la Directiva 2002/44/CE, del Parlamento Europeo y de Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre las
disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la exposición de los
trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físicos (vibraciones).
Disposición derogatoria única. Alcance de la derogación normativa.
Quedan derogadas cuantas
disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo previsto en este Real
Decreto.
Disposición final primera. Elaboración y actualización de la guía técnica.
El Instituto Nacional de Seguridad
e Higiene en el Trabajo, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5.3 del
Reglamento de los servicios de prevención, aprobado por el Real Decreto
39/1997, de 17 de enero, elaborará y mantendrá actualizada una guía técnica de
carácter no vinculante, para la evaluación y prevención de los riesgos
derivados de la exposición a vibraciones mecánicas.
Disposición final segunda. Facultad de desarrollo.
Se autoriza al Ministro de Trabajo
y Asuntos Sociales, previo informe de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, a dictar cuantas disposiciones sean
necesarias para la aplicación y desarrollo de este Real Decreto, así como para
incorporar al anexo las adaptaciones de carácter estrictamente técnico
adoptadas por la Comisión Europea de conformidad con lo dispuesto en los
artículos 11 y 12 de la Directiva 2002/44/CE.
Dado en Madrid, el 4 de noviembre
de 2005.
JUAN CARLOS R.
|
El Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales
JESÚS CALDERA SÁNCHEZ-CAPITÁN |
ANEXO
A. Vibración transmitida al sistema mano-brazo
Evaluación de la exposición.- La
evaluación del nivel de exposición a la vibración transmitida al sistema
mano-brazo se basa en el cálculo del valor de exposición diaria, normalizado
para un período de referencia de ocho horas, A(8), expresada como la raíz
cuadrada de la suma de los cuadrados (valor total) de los valores eficaces de
aceleración ponderada en frecuencia, determinados según los ejes ortogonales ahwx, ahwy y ahyz, como se define en los capítulos 4 y
5 y en el anexo A de la norma UNE-EN ISO 5349-1 (2002). La evaluación del nivel de
exposición puede efectuarse mediante una estimación basada en las informaciones
relativas al nivel de emisión de los equipos de trabajo utilizados, proporcionadas
por los fabricantes de dichos materiales y mediante la observación de las
prácticas de trabajo específicas o mediante medición.
Medición.- Cuando se proceda a la
medición, de conformidad con el artículo 4.1:
Los métodos
utilizados podrán implicar un muestreo, que deberá ser representativo de la
exposición del trabajador a las vibraciones mecánicas en cuestión; los métodos
y aparatos utilizados deberán adaptarse a las características específicas de
las vibraciones mecánicas que deban medirse, a los factores ambientales y a las
características de los aparatos de medida, con arreglo a la norma UNE-EN ISO
5349-2 (2002).
Cuando se trate de aparatos que
deban sostenerse con ambas manos, las mediciones deberán realizarse en cada
mano. La exposición se determinará por referencia al valor más elevado; también
se dará información sobre la otra mano.
Interferencias.- Las
disposiciones del artículo 4.4.d) se aplicarán, en particular, cuando las
vibraciones mecánicas dificulten la correcta manipulación de los controles o
la buena lectura de los aparatos indicadores.
Riesgos
indirectos.- Las disposiciones del artículo 4.4.d) se aplicarán, en particular,
cuando las vibraciones mecánicas perjudiquen la estabilidad de las estructuras
o el buen estado de los elementos de unión.
Equipos de protección
individual.-Los equipos de protección individual contra la vibración
transmitida al sistema mano-brazo pueden contribuir al programa de medidas
mencionado en el artículo 5.2.
B. Vibración transmitida al cuerpo entero
Evaluación de la exposición.- La
evaluación del nivel de exposición a las vibraciones se basa en el cálculo de
la exposición diaria A(8) expresada como la aceleración continua equivalente
para un período de ocho horas, calculada como el mayor de los valores eficaces
de las aceleraciones ponderadas en frecuencia determinadas según los tres ejes
ortogonales (1,4awx, 1,4awy, awz, para un trabajador
sentado o de pie), de conformidad con los capítulos 5, 6 y 7, el anexo A y el
anexo B de la norma ISO 2631-1 (1997). La evaluación del nivel de
exposición puede efectuarse mediante una estimación basada en las informaciones
relativas al nivel de emisión de los equipos de trabajo utilizados,
proporcionadas por los fabricantes de dichos materiales y mediante la
observación de las prácticas de trabajo específicas o mediante medición.
En el sector de la navegación
marítima podrán tenerse en cuenta únicamente, para la evaluación de las exposiciones,
las vibraciones de frecuencia superior a 1 Hz.
Medición.- Cuando se proceda a la
medición, de conformidad con el artículo 4.1, los métodos utilizados podrán implicar un muestreo, que
deberá ser representativo de la exposición del trabajador a las vibraciones
mecánicas en cuestión. Los métodos utilizados deberán adaptarse a las
características específicas de las vibraciones mecánicas que deban medirse, a
los factores ambientales y a las características de los aparatos de medida.
Interferencias.- Las
disposiciones del artículo 4.4.d) se aplicarán, en particular, cuando las
vibraciones mecánicas dificulten la correcta manipulación de los controles o
la buena lectura de los aparatos indicadores.
Riesgos indirectos.-Las disposiciones del artículo 4.4.d) se aplicarán, en particular, cuando las
vibraciones mecánicas perjudiquen la estabilidad de las estructuras o el buen
estado de los elementos de unión.
Prolongación de la
exposición.- Las disposiciones del artículo 4.4.g) se aplicarán, en particular,
cuando la naturaleza de la actividad implique la utilización por parte de los
trabajadores de locales de descanso bajo responsabilidad del empresario;
excepto en casos de fuerza mayor, la exposición del cuerpo entero a las
vibraciones en estos locales debe reducirse a un nivel compatible con las funciones
y condiciones de utilización de estos locales.
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