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La Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales y las Pymes


Pedro Montero Lebrero
Director Gerente de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales

La V Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, con datos del año 2002, evidencia importantes limitaciones de la acción preventiva en las pymes. A pesar de mejorar respecto a la anterior encuesta, sigue reflejando una falta de integración. Así, los datos muestran que el 30,5% de las empresas en los sectores de la industria y de los servicios no está establecida por el empresario la obligación de que los mandos intermedios y superiores integren la prevención de riesgos laborales en todas las actividades y decisiones.

Las pymes representan, en cuanto a empresas de hasta 250 trabajadores, el 99% de las empresas del país (630.706 empresas) y el 60% de los trabajadores del conjunto de las plantillas (7.620.659 trabajadores). En la V Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo la existencia de algún delegado de prevención sólo se daba en el 41,6% de las empresas de entre 6 a 9 trabajadores, el 65,4% en las empresas entre 10 y 49 trabajadores y el 82,7% en las empresas de más de 50 trabajadores, aunque en este tramo la propia encuesta no separa las empresas de más de 250 trabajadores.

La integración en todos los niveles jerárquicos de la empresa es uno de los requisitos fundamentales para lograr fomentar una auténtica cultura de la prevención

Respecto a los recursos preventivos más frecuentes, en las empresas de entre 2 y 5 trabajadores tenían servicio de prevención ajeno el 64,1% de las empresas, el propio empresario asumía la prevención en el 23% de las empresas y no había ningún tipo de recurso preventivo en el 11% de las empresas. En el Tramo entre 10 y 49 trabajadores el servicio de prevención ajeno representaba el 85,7%, el trabajador designado el 24,6% y no había ningún tipo de recurso preventivo en el 3,5% de los casos. Por último, en el tramo entre 50 y 249 trabajadores el servicio de prevención ajeno representaba el 77,9%, el trabajador designado el 28%, aparece por primera vez el servicio de prevención propio en un 14% de los casos y sin ningún recurso preventivo en el 3,9% de los casos.

Respecto de la evaluación inicial de riesgos en las empresas de entre 2 y 9 trabajadores se habría realizado en un 52,6% que se eleva al 78,9% en las de 10 a 49 trabajadores y al 87,9% en las de 50 a 249 trabajadores.

Respecto a las causas que justifican el riesgo, la causa más citada continua siendo el "exceso de confianza"

Como se había puesto de manifiesto en la Ley 54/2003, de 12 de diciembre, de reforma del marco normativo de la prevención de riesgos laborales, la integración en todos los niveles jerárquicos de la empresa es uno de los requisitos fundamentales para lograr fomentar una auténtica cultura de la prevención; sin dicha integración no es posible asegurar unas condiciones de seguridad y salud adecuadas para los trabajadores.

Esa falta de integración se ve confirmada por la encuesta en la que, aunque los resultados mejoran respecto a la encuesta anterior, se sigue reflejando una falta de integración, ya que el 30,5% de las empresas en los sectores de la industria y de los servicios no está establecida por el empresario la obligación de que los mandos intermedios y superiores integren la prevención de riesgos laborales en todas las actividades y decisiones.

La proporción, tanto de las empresas como de los trabajadores en el conjunto de la economía española nos permite interpretar las estadísticas, y también las encuestas, como representativas de la situación dentro de las pymes a efectos de conocer las causas finales que producen los accidentes laborales.

De un análisis resumido de los resultados de la citada encuesta podemos inferir que la situación preventiva mejoró, en términos generales respecto de las comparaciones realizadas con la encuesta anterior (año 1999) en los siguientes apartados:

  • Ha aumentado la presencia de delegados de prevención, aunque quedaban todavía un 44% de centros de trabajo de 6 o más trabajadores en el que no existía dicha figura.
  • La modalidad de sistema preventivo adoptado más relevante en términos de frecuencia de aparición es la de servicio de prevención ajeno, que ha pasado del 39,2% en la anterior encuesta al 73,4% en el año 2003. Este es el elemento dominante en el sistema preventivo español, y en el 83% de los casos está constituido por una mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
  • La reforma estaba orientada a corregir algunas de las deficiencias de aplicación del marco normativo anterior, como se indicaba en la exposición de motivos de dicho texto legal.
  • Ese diagnóstico del legislador se vio confirmado por los resultados de la Encuesta que, aunque mejoran respecto a los resultados de 1999, reflejan una falta de integración, ya que en un 30,5% de las empresas de industria y servicios no está establecida por el empresario la obligación de que los mandos superiores e intermedios integren la prevención en todas sus acciones y decisiones.
  • Se ha comprobado un aumento muy significativo en las actividades preventivas realizadas. Sin embargo, todavía quedan el 14% de empresas sin actividad preventiva alguna y en su inmensa mayoría se trata de pymes.
  • Igualmente se constata la realización de inversiones orientadas a la renovación de material; fundamentalmente ese esfuerzo se ha realizado por motivos de seguridad y productividad y muy escasamente por seguridad y salud. A pesar de ello, el cumplimiento de los requisitos de seguridad exigidos a la maquinaria nueva ha aumentado muy sustancialmente respecto a encuestas anteriores, aspecto muy importante por su incidencia en la siniestralidad.
  • Respecto a las condiciones de trabajo, en el 79,3% de los trabajadores manifiestan sentir molestias asociadas a la postura o a los esfuerzos derivados del trabajo.
  • Importante es resaltar la percepción del trabajador del riesgo a sufrir un accidente de trabajo; este riesgo es percibido por el 73,7% de los trabajadores, dato muy similar al de encuestas anteriores.
  • Respecto a las causas que justifican el riesgo, frente a las deficiencias concretas del trabajo, la causa más citada continua siendo el “exceso de confianza” aunque su frecuencia es menor que en encuestas anteriores. Es de destacar el continuo descenso de este porcentaje, sin duda muy relacionado con el aumento de la formación e información de los trabajadores en los aspectos preventivos.
  • Respecto a la carga mental, encontramos un incremento de la exigencia de mantener un “nivel de atención alto”, así como de mantener un “ritmo de trabajo elevado”. La “cantidad” de trabajo también ha aumentado respecto a 1999, decreciendo el grupo de los que la consideran normal y aumentando el de los que la considera excesiva.

La Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales a lo largo de sus primeros cinco años de vida, ha desarrollado su actividad fundamentalmente en al ámbito de las pymes, actividad que se ha materializado en 577 acciones diversas (incluidas las que se están ejecutando en el presente año); entre acciones desarrolladas en el ámbito territorial de las Comunidades Autónomas en más de 445 acciones, 118 de contenido sectorial y 14 de tipo directo a propuestas de los propios miembros del Patronato de la Fundación.

Las organizaciones empresariales los medios más idóneos para hacer de correa de transmisión de todas las "buenas prácticas"

El sistema de valoración previa de las acciones propuestas adjudica más valor a las acciones a desarrollar en pymes que en grandes empresas, lo que inclina la decisión sobre acciones a financiar hacia el lado de aquellas.

El acuerdo entre los solicitantes también es importante a la hora de decidir qué acción se financia, así como en el año 2000, primer año de actividad de la Fundación, no hubo ninguna acción que fuera solicitada de forma conjunta por organizaciones empresariales y sindicales, en el año 2004 las acciones pactadas aprobadas eran el doble de las presentadas de forma individual por una organización empresarial o una sindical.

Respecto a los orígenes de las solicitudes, de las acciones aprobadas y desarrolladas, 279 fueron solicitadas por organizaciones empresariales, tanto en el ámbito territorial como en el sectorial; 229 lo fueron únicamente por organizaciones sindicales; y el resto fueron acciones pactadas.

Si bien a lo largo de estos años las iniciativas de la Fundación han alcanzado, en su conjunto, a no menos de 6 millones de trabajadores y trabajadoras, también es cierto que se siguen teniendo importantes dificultades para que las mismas se materialicen en ayudas y servicios a las pymes por su especial funcionamiento.

El propio desarrollo de las pymes hace difícil deslindar, en muchos casos, la separación entre el trabajador y el propietario de la empresa, ya que ambos desarrollan su actividad juntos, siendo la principal dificultad el lograr que las personas dispongan de los mínimos conocimientos para identificar y analizar los riesgos de su actividad laboral, aunque la propia formación autodidacta de los trabajadores les lleva a tener un nada desdeñable conocimiento de los efectos nocivos que aprecian y sienten en su trabajo, y sus posibles soluciones. Es precisamente la presencia del gerente de la empresa en los lugares de trabajo la que puede ofrecer una oportunidad única para interesarse por el buen orden en dichos lugares y por la observación de las prácticas de sus trabajadores con la posibilidad de la inmediata corrección cuando se observen prácticas no seguras, evitando así la aparición de accidentes.

Son precisamente las organizaciones empresariales los medios más idóneos para hacer de correa de transmisión de todas las “buenas prácticas” objeto de materia desarrollada en innumerables manuales y guías que están a disposición de este colectivo de empresas.

Artículo publicado en la revista Foment del Treball 2005/4 nº 2.110