El conflicto en el Golfo Pérsico y en Oriente Medio constituye uno de los principales riesgos geopolíticos para la economía mundial en el actual contexto internacional. La región ocupa una posición central en el sistema energético global y concentra una parte muy significativa de la producción y comercio internacional de hidrocarburos. Esta importancia estratégica implica que cualquier escalada de tensiones militares o geopolíticas puede generar repercusiones económicas significativas a nivel global.
La región del Golfo Pérsico concentra una proporción muy elevada de las reservas mundiales de petróleo y gas natural y constituye un nodo esencial para el transporte marítimo de hidrocarburos hacia los principales mercados consumidores del mundo. Entre los elementos geoestratégicos más sensibles destaca el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo situado entre Irán y Omán por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido en el mundo.






