En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, los cambios regulatorios y la transformación de los mercados, las empresas deben reforzar su capacidad de adaptación y anticipación. Como grupo especializado en finanzas y economía, Afi acompaña a compañías e instituciones en la toma de decisiones complejas y en la identificación de nuevas oportunidades de crecimiento. Conversamos con Pablo Mañueco, socio director de Corporate Finance de Afi, sobre los retos del entorno económico actual y sobre la apuesta de la firma por reforzar su presencia en Cataluña.
Afi lleva cuatro décadas acompañando a empresas e instituciones en ámbitos como el análisis económico, la financiación o la estrategia corporativa. ¿Cómo definiría hoy el papel de la firma en un entorno empresarial cada vez más complejo?
Nuestro valor diferencial reside en ser capaces de traducir el contexto macro y financiero en decisiones concretas de negocio, acompañando a nuestros clientes tanto en la anticipación de riesgos como en la identificación de oportunidades de crecimiento y de acceso a financiación. Y posteriormente acompañamos a las empresas en la ejecución de sus operaciones, convirtiéndonos en un socio a largo plazo. Es precisamente en entornos más complejos donde las empresas e inversores más valoran nuestro apoyo y nuestra capacidad de acompañamiento recurrente.
Cataluña sigue siendo uno de los principales motores económicos del país. ¿Qué factores explican el interés de Afi por reforzar su presencia en este territorio?
Afi ha tenido siempre una presencia relevante en Cataluña, especialmente en el mundo bancario, asegurador y en las grandes empresas cotizadas. Ahora queremos reforzar nuestra cercanía al tejido empresarial, en particular a la empresa mediana y familiar, pues evidentemente Cataluña es uno de los principales polos económicos e industriales de España, con un tejido empresarial diversificado, vocación internacional y una elevada capacidad innovadora. Esperamos que nuestra incorporación en Foment del Treball nos permita tener un rol más activo dentro del ecosistema empresarial catalán.
Las empresas operan actualmente en un contexto marcado por la volatilidad económica, la incertidumbre geopolítica y los cambios regulatorios. ¿Cuáles son hoy los principales riesgos que detectan desde Afi?
En Afi identificamos tres grandes bloques de riesgos. En primer lugar, la incertidumbre geopolítica, que afecta a cadenas de suministro, precios energéticos y flujos comerciales. En segundo lugar, la volatilidad de los mercados financieros, que exige una gestión más activa de los riesgos (cambiario, interés, materias primas, inflación…) y una política de inversión más profesionalizada. Y, en tercer lugar, el impacto de la inteligencia artificial, que abre oportunidades, pero también focos de preocupación en determinados sectores. A estos factores se suma un entorno regulatorio cada vez más exigente en determinados sectores.
En paralelo a estos riesgos, también emergen oportunidades ligadas a la transformación económica y tecnológica. ¿Dónde identifica mayores posibilidades de crecimiento para las empresas catalanas?
Las principales oportunidades se concentran en la transición energética, la digitalización y la reconfiguración de cadenas de valor en un contexto de relocalización y autonomía estratégica europea. Cataluña, por su base industrial y capacidad tecnológica, está bien posicionada para liderar iniciativas en industria avanzada y servicios de alto valor añadido. Asimismo, vemos oportunidades en procesos de consolidación sectorial y en la internacionalización de empresas medianas que buscan ganar escala.
La resiliencia empresarial se ha convertido en un concepto central en los últimos años. Desde su experiencia, ¿qué caracteriza a las compañías que mejor se adaptan a entornos cambiantes?
Las compañías más resilientes comparten varios rasgos: una gestión financiera prudente pero flexible, capacidad de anticipación estratégica, diversificación de mercados y fuentes de ingresos, y una clara apuesta por la innovación. Además, suelen contar con estructuras de gobierno sólidas y equipos directivos capaces de tomar decisiones ágiles en contextos de incertidumbre.
Desde nuestra experiencia acompañando a empresas en procesos de refinanciación, reorganización o expansión, hemos comprobado que las compañías que mejor salen de una crisis son las que ya habían trabajado sus escenarios de estrés antes de que se materializaran.
El acceso a financiación y la capacidad de inversión siguen siendo factores estratégicos. ¿Cómo está evolucionando la relación de las empresas con el mercado financiero en el contexto actual?
El sector empresarial cuenta actualmente con unos niveles de endeudamiento de los más bajos de la historia, lo que le otorga margen para abordar nuevas inversiones. Sin embargo, estamos observando que el crecimiento del capex sigue siendo limitado, lo que puede condicionar el crecimiento futuro. Así, el peso de la inversión sobre el PIB es claramente más bajo en España que en otros países europeos, y la diferencia con Estados Unidos es aún más alarmante. Aunque es cierto que el alto peso del sector terciario en la economía española limita el volumen de inversión, la realidad es que el porcentaje de los resultados que se destina a capex es bajo, prefiriéndose destinar a reducir endeudamiento y retribuir al accionista.
Para revertir esta dinámica, es clave fomentar el acceso a capital de largo plazo, impulsar los mercados de capitales y facilitar la convivencia entre financiación bancaria y alternativas. Asimismo, consideramos necesario seguir desarrollando instrumentos públicos de apoyo a la inversión productiva e incentivos fiscales, pues esa falta de capex empresarial significativo es un factor de preocupación.
Muchas compañías están acelerando procesos de transformación vinculados a digitalización, sostenibilidad o internacionalización. ¿Qué papel juega el asesoramiento estratégico en este tipo de decisiones?
El asesoramiento es clave para que la empresa tenga un contraste externo e independiente de las decisiones que se plantee acometer, tanto financieras como operativas. Desde Afi ayudamos a estructurar la toma de decisiones, priorizar iniciativas y alinear la estrategia con la capacidad financiera y el contexto de mercado, aportando una visión basada en experiencia comparada.
El valor del asesor está en anticipar los efectos financieros, identificar los riesgos no evidentes y ordenar el proceso. No solo en validar lo que ya se ha decidido internamente.
Mirando al futuro, ¿qué mensaje trasladaría al tejido empresarial catalán para afrontar con éxito los próximos años?
El entorno seguirá siendo exigente, pero también ofrece oportunidades relevantes. El mensaje sería combinar una adecuada gestión de los riesgos financieros con ambición, invirtiendo en crecimiento. Cataluña cuenta con activos diferenciales muy importantes —capital humano, tejido industrial y proyección internacional— y, bien gestionados, deben ser una base sólida para afrontar con éxito los próximos años. La clave estará en combinar disciplina financiera con capacidad de transformación.






Comments are closed.