Competir en mercados internacionales ya no depende únicamente de la dimensión de una empresa, sino de su capacidad para innovar, adaptarse y aportar valor. Maen Systems es un ejemplo de cómo una pyme puede convertirse en un referente tecnológico gracias a una apuesta decidida por la ingeniería, el conocimiento y la cercanía con el cliente. Hablamos con Tony Marín, CEO & Co-Founder de Maen Systems, sobre la evolución de la compañía, su forma de trabajar y los retos de crecer desde la especialización.
Maen Systems ha demostrado que una pyme puede competir con éxito a escala internacional. ¿Cuál ha sido la clave de este crecimiento?
Sin duda, el equipo humano que forma Maen; sin ellos sería imposible. Y, por otro lado, la voluntad de acometer nuevos horizontes sin miedo. No creo que exista un proyecto que cambie de la noche al día; todo es una evolución, diría que casi natural, y, sobre todo, se trata de aportar siempre ilusión y nuevas ideas al proyecto.
Para quienes todavía no conocen la compañía, ¿qué es Maen Systems y qué soluciones ofrece a sus clientes?
Somos lo que se llama una empresa de servicios IT para empresas; eso sería lo oficial. Pero la verdad es que somos una empresa que ayuda a los departamentos de compras, de IT o de operaciones a ser más efectivos. Aportamos agilidad, compromiso, trato directo y facilidad en los procesos, y eso hace que los clientes se vean recompensados a la hora de adquirir equipos de IT, licencias, soporte o servicios cloud.
Desde el principio apostasteis por la especialización tecnológica. ¿Por qué fue esa la estrategia y cómo os ha diferenciado en el mercado?
Primero, porque teníamos experiencia en ella de otros proyectos y, segundo, lo que nos diferencia del mercado es el compromiso con el cliente y la velocidad a la que se gestiona todo. ¿Cómo lo hacemos? Esa es la clave…
Vuestra forma de trabajar se basa en desarrollar soluciones muy adaptadas a cada cliente. ¿Qué valor aporta este modelo frente a propuestas más estandarizadas?
Que nos adaptamos a cada cliente. Somos como un guante: cada cliente nos propone una fórmula y somos capaces de adaptarnos sin perder esa agilidad.
La innovación forma parte de vuestro ADN. ¿Cómo conseguís manteneros en la vanguardia en un entorno tecnológico que evoluciona tan rápido?
Tenemos la ventaja de que los fabricantes y proveedores nos proporcionan cursos de formación continuos. Sin eso sería imposible poder asimilar todo lo que gestionamos. La formación, no solo en Maen, sino también en los clientes, debe ser continua, al igual que la innovación. No hay otra solución.
Muchas pequeñas empresas creen que competir con grandes multinacionales es casi imposible. ¿Qué les diría desde vuestra experiencia?
Primero, que es posible y, segundo, que las pequeñas empresas tenemos algo que nos hace únicas: la personalización, el trato directo y la velocidad de decisión.
El talento es uno de los grandes desafíos para las empresas tecnológicas. ¿Qué buscáis en las personas que se incorporan a Maen Systems?
La actitud es lo fundamental. Los conocimientos se adquieren, pero la actitud es algo que viene de serie. Buscamos siempre gente con una actitud positiva y que crea.
Después del camino recorrido, ¿qué retos y objetivos os marcáis para los próximos años?
Como principales objetivos, nos marcamos abrir nuestras oficinas en Madrid, alcanzar la cifra de facturación que tenemos como objetivo y aumentar nuestra plantilla.






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