- La SBEES y la Fundación “la Caixa” han organizado un diálogo entre la catedrática de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad Rey Juan Carlos, Ana Reyes, y el periodista y escritor, Manel Pérez, sobre la “Economía de la volumetría de datos y los algoritmos”.
- Según la experta, Ana Reyes, conseguir los datos no es difícil debido a que episodios como la pandemia de COVID permitió la democratización de los datos, es decir el acceso y el uso de datos y el escalado del uso de los algoritmos, lo que convierte los datos en algo muy valioso en nuestra sociedad y en la economía.
La Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales (SBEES) de Foment del Treball y Fundación “la Caixa” ha organizado un nuevo diálogo dentro del ciclo de conferencias “El dividendo de la colaboración”, en el que ha tratado sobre el valor de los datos, y que ha tenido como protagonista a la catedrática de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad Rey Juan Carlos, Ana Reyes.
Durante la introducción al diálogo, el periodista y subdirector de La Vanguardia, Manel Pérez, ha establecido un paralelismo entre los datos y las materias primas. “Hoy los datos son la materia prima fundamental de la nueva economía y una materia prima no tiene valor hasta que se da el salto cualitativo que permite convertirla en algo útil, lo mismo pasa hoy con los datos””, ha destacado.
“El verdadero valor económico de los datos surge de la capacidad para transformar esa información en decisiones útiles mediante algoritmos”, según ha explicado hoy Ana Reyes. La experta analiza cómo la denominada economía de la volumetría está modificando la manera en la que empresas y organizaciones generan valor.
“La volumetría de los datos no es, por sí sola, la fuente del valor económico. El valor nace en la intersección entre el volumen de datos disponible y la capacidad algorítmica de transformarlo en decisiones útiles”, señala Reyes.
Cada búsqueda en internet, compra, desplazamiento, interacción con una plataforma digital o señal recogida por un dispositivo conectado genera información, pero no todos los datos tienen el mismo valor ni una mayor cantidad implica necesariamente mejores resultados. La clave reside cada vez más en la calidad y relevancia de la información, en la pregunta que se formula y en la capacidad de los algoritmos para identificar patrones y convertirlos en conocimiento accionable, ha explicado la experta.
Esta transformación ya está teniendo consecuencias directas en numerosos ámbitos de la actividad económica. Los algoritmos intervienen actualmente en decisiones como qué productos se recomiendan a un consumidor, qué contenido aparece primero en una plataforma, qué oferta recibe un usuario o qué solicitudes superan determinados procesos automatizados.
De acumular información a generar conocimiento
La economía del dato funciona a través de una cadena que comienza con la captación de información y continúa con su almacenamiento, procesamiento y modelización hasta llegar a su aplicación final. Los algoritmos se están convirtiendo en un activo estratégico para las organizaciones y están contribuyendo a explicar la creciente importancia de los activos intangibles dentro del valor empresarial, ha explicado Ana Reyes.
La investigación biométrica ofrece un ejemplo especialmente significativo. Un volumen relativamente reducido de información, si procede de datos de alta calidad y responde a una pregunta concreta, puede generar más conocimiento que cantidades muy superiores de registros genéricos. “Los datos biométricos predicen con más exactitud lo que va hacer una persona, sus estímulos y sus reacciones, por ello podemos
Ejemplos de proyectos basados en la obtención y medición de datos biométricos
Uno de los proyectos dirigidos por Ana Reyes junto al Museo Thyssen-Bornemisza y Quirónsalud permitió analizar las emociones generadas por 125 obras de arte combinando técnicas como respuesta galvánica de la piel, codificación facial y eye-tracking. El estudio generó 12.700 métricas y permitió convertir esa información en aplicaciones concretas, como una colección digital organizada según las emociones provocadas por las obras o la selección de piezas con carga emocional positiva para espacios hospitalarios.
Otro proyecto desarrollado junto a la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Universidad Rey Juan Carlos e IKEA estudió las emociones asociadas a cocinar y comer y el impacto de factores como la compañía o el uso del teléfono móvil. Entre sus conclusiones, la investigación detectó que cocinar acompañado elevaba significativamente la alegría, mientras que comer utilizando el móvil mostraba un perfil emocional más desfavorable que hacerlo acompañado.
Ambos casos muestran que el valor económico de los datos depende menos de su volumen absoluto que de su capacidad para generar una señal relevante y facilitar decisiones concretas, señala Ana Reyes.
Una nueva ventaja competitiva para las empresas
Esta evolución abre también oportunidades para empresas de menor tamaño. Frente a las grandes plataformas tecnológicas, cuya ventaja tradicional se ha basado en manejar enormes cantidades de información, organizaciones medianas pueden competir mediante datos propios de elevada calidad, conocimiento especializado de su sector y una utilización más precisa de los algoritmos.
“El terreno de juego puede equilibrarse parcialmente. Una muestra bien diseñada y orientada a una pregunta empresarial concreta puede tener mucho más valor que millones de registros sin un objetivo claro”, apuntó la catedrática durante el acto organizado por SBEES.
A ello se suma otro activo cada vez más relevante: la confianza. En un entorno de creciente preocupación por el tratamiento de los datos personales y biométricos, las organizaciones que expliquen con claridad qué información recogen, para qué la utilizan y qué garantías ofrecen pueden convertir la transparencia y el uso responsable de la inteligencia artificial en una ventaja competitiva.
Ana Reyes también se ha referido durante el diálogo al estado de la regulación del uso de los datos, y ha dicho que “Europa está tratando de responder a estos retos mediante un marco regulatorio que incluye el Reglamento General de Protección de Datos, el Data Act y el Reglamento de Inteligencia Artificial, con el objetivo de compatibilizar la innovación con la protección de los derechos de ciudadanos y consumidores”. Para Ana Reyes el siguiente paso no pasa por limitar el desarrollo de esta economía, sino por aprender a gobernarla. “El reto no es frenar la economía del dato, sino garantizar que la información que generamos se traduzca en algoritmos transparentes, auditables y capaces de generar valor compartido. De cómo construyamos esa economía algorítmica dependerá una parte importante de la competitividad de las próximas décadas”, concluyó la catedrática Ana Reyes.
En este escenario, la economía digital avanza así desde una primera etapa marcada por la acumulación masiva de información hacia otra en la que la calidad del dato, el conocimiento algorítmico, la transparencia y la capacidad para convertir información en decisiones se perfilan como los auténticos factores diferenciales para empresas e instituciones.
La sesión ha sido presentada por Félix Riera, director de la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales de Foment del Treball, y el diálogo ha sido conducido por el periodistas, escritor y experto en información económica, Manel Pérez.
Sobre el ciclo “El dividendo de la colaboración”
La Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales de Foment del Treball y Fundación “la Caixa” proponen una serie de diálogos conducidos por Manel Pérez, escritor y periodista económico de La Vanguardia, con varias personalidades del ámbito económico, social, científico, tecnológico y cultural que, con sus trabajos y acciones, están proponiendo soluciones para afrontar la complejidad del mundo actual.
Sobre la SBEES
En 1907, el secretario general de Foment, Guillem Graell i Moles, creó la Sociedad de Estudios Económicos, dentro de la organización Foment del Treball Nacional, fundada en 1771, con ámbito de acción en toda España, como marcaban sus estatutos. Con la llegada de la Democracia, Foment decide circunscribirse solo a Cataluña para facilitar la fundación de la CEOE. En el año 2020 se modernizaron los estatutos de la sociedad, creando la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales (SBEES), que tiene como objetivo, entre otros, la puesta en marcha de un espacio permanente de relación entre Barcelona y Cataluña con otras ciudades y otros territorios de España, para la creación de espacios económicos, culturales y turísticos capaces de competir internacionalmente. Cumpliendo así una vieja aspiración de estar presente en Madrid, y por tanto en toda España, con voluntad inequívocamente integradora. Con el objetivo de reordenar en el seno de Foment los dos instrumentos de pensamiento y introducir ideas y reflexiones en la opinión pública, como son la Societat d’Estudis Econòmics y el Institut d’Estudis Estratègics (el think tank de Foment), Foment ha refundado la antigua Societat d’Estudis Econòmics creando la Societat Barcelonesa d’Estudis Econòmics i Socials, como continuadora de la antigua Societat, que centrará sus trabajos en Barcelona y su metrópoli en todos sus aspectos social, económico, urbanístico, cultural e internacional.












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