- El Informe de Foment apunta a una desaceleración progresiva del PIB en un contexto internacional menos expansivo
- El conflicto en el Golfo Pérsico emerge como uno de los principales riesgos geopolíticos para la economía global
La economía española y catalana afrontan 2026 en una fase de crecimiento todavía sólido pero claramente más moderado tras el dinamismo registrado en 2024 y durante buena parte de 2025. Esta es una de las principales conclusiones del Informe de Coyuntura Económica de marzo elaborado por Foment del Treball, que también incorpora un análisis específico sobre los impactos económicos del conflicto en el Golfo Pérsico y los riesgos asociados al actual contexto geopolítico.
Según el informe, el contexto internacional evoluciona hacia un escenario de crecimiento más contenido y con menor impulso global. Aunque Estados Unidos continúa mostrando una mayor fortaleza relativa entre las economías avanzadas, otras grandes economías registran una moderación del crecimiento. En este marco, la economía española reduce progresivamente su diferencial respecto a la zona euro y tiende hacia tasas más alineadas con el conjunto europeo.
En este contexto, el PIB español se desaceleraría desde tasas cercanas al 3,7% hasta situarse en torno al 2,6%, mientras que el PIB catalán podría pasar de ritmos próximos al 4% a entornos del 2,4%. A pesar de esta moderación, el crecimiento continúa sustentándose principalmente en la demanda interna, impulsada por la fortaleza del mercado laboral y por la recuperación progresiva del poder adquisitivo de los hogares.
El mercado de trabajo continúa mostrando una evolución positiva. En España, el empleo aumentó en más de 600.000 personas en términos interanuales, mientras que la tasa de paro se redujo hasta el 9,9%. En Cataluña, el empleo también mantiene un comportamiento favorable y la tasa de paro se sitúa en torno al 8,2%, consolidando el mercado laboral como uno de los principales apoyos de la actividad económica.
Desde la óptica sectorial, el informe señala una recomposición progresiva del patrón de crecimiento. La industria recupera tracción tras un periodo de evolución más contenida, mientras que la construcción mantiene un elevado dinamismo. En cambio, el sector servicios, aunque continúa creciendo, modera su ritmo de expansión tras haber liderado el crecimiento en ejercicios anteriores.
En lo que respecta al sector exterior, las exportaciones muestran un comportamiento más moderado que las importaciones, lo que reduce la contribución del sector exterior al crecimiento y amplía el déficit comercial. En este contexto, la economía española y catalana muestran una mayor dependencia del dinamismo de la demanda interna.
Análisis específico sobre riesgos geopolíticos y energéticos
El informe incorpora también un análisis específico sobre los posibles impactos económicos del conflicto en el Golfo Pérsico, que actualmente constituye uno de los principales riesgos geopolíticos para la economía mundial. La región concentra una parte muy significativa de las reservas globales de petróleo y gas y es clave para el transporte internacional de hidrocarburos, especialmente a través del estrecho de Ormuz.
Una eventual escalada del conflicto podría generar tensiones en los mercados energéticos e incrementos del precio del petróleo y del gas, con efectos directos sobre la inflación y los costes de producción de las empresas. De hecho, los primeros efectos del conflicto ya se han reflejado en episodios de volatilidad energética y financiera, con el petróleo Brent acercándose puntualmente a los 100 dólares por barril.
Aunque el peso del comercio directo de Cataluña con Oriente Medio es relativamente limitado, los efectos indirectos del conflicto podrían ser relevantes a través del encarecimiento de la energía, las disrupciones logísticas en el comercio internacional y el impacto sobre determinados sectores industriales intensivos en energía.
En este contexto de incertidumbre geopolítica, Foment destaca la importancia de reforzar la seguridad energética, diversificar proveedores y culminar la transición energética con garantías para reducir la vulnerabilidad de las economías europeas ante los choques energéticos globales y reforzar la competitividad del tejido empresarial.






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