La economía catalana afronta una década decisiva marcada por transformaciones profundas derivadas de la digitalización, la inteligencia artificial, la transición energética, los cambios demográficos y la intensificación de la competencia internacional. En este contexto, la cuestión central no es únicamente cómo mantener el crecimiento económico, sino cómo garantizar que este crecimiento se traduzca en una mayor prosperidad, mejores salarios, empresas más competitivas y un mayor bienestar para el conjunto de la sociedad.
La tesis principal de este dosier es que la productividad constituye el factor que mejor explica la capacidad de una economía para alcanzar estos objetivos. La productividad no es un fin en sí misma ni una preocupación exclusiva de las empresas. Es el principal mecanismo que permite transformar el crecimiento económico en prosperidad compartida.






