- El Think Tank reflexiona sobre cómo afrontar las nuevas formas de exclusión en una sociedad en plena transformación
- Los expertos reivindican el trabajo digno, la implicación de las empresas y la lucha contra las desigualdades como factores clave para la cohesión social
El Think Tank de Foment del Treball, el Institut d’Estudis Estratègics, ha celebrado una nueva sesión del ciclo ‘Crecimiento Empresarial y Buenos Puestos de Trabajo’ dedicada a ‘Cómo evitar una sociedad fracturada’. La jornada ha reunido al consejero delegado de Aigües de Barcelona, Felipe Campos; al filósofo y periodista, Josep Ramoneda; y al psiquiatra, psicoanalista y miembro del Servicio Especializado de Atención a las Personas Mayores (SEAP), Josep Moya; bajo la moderación del vicepresidente coordinador del Institut d’Estudis Estratègics, Jordi Alberich.
El debate ha abordado los riesgos de fragmentación social en un contexto marcado por las transformaciones tecnológicas, los cambios en el mundo del trabajo, el aumento de las desigualdades y las nuevas formas de vulnerabilidad. Los participantes han coincidido en la necesidad de reforzar la cohesión social y evitar que una parte de la población quede excluida de las oportunidades de progreso económico y personal.
En su intervención, Josep Ramoneda ha situado el debate en el marco de los profundos cambios que experimentan las sociedades contemporáneas. Según ha señalado, “estamos en una mutación muy profunda de las sociedades”, derivada del paso “del capitalismo industrial al capitalismo financiero y digital”. Ramoneda ha advertido que estas transformaciones alteran los mecanismos tradicionales de socialización, las relaciones de poder y el papel del trabajo como elemento vertebrador de la vida colectiva. Para Ramoneda, el trabajo está dejando de ser el eje articulador de la sociedad y alerta sobre los nuevos riesgos de exclusión derivados de la digitalización, la individualización y la concentración de poder en las grandes plataformas tecnológicas.
Por su parte, Josep Moya ha explicado que las desigualdades sociales debilitan los vínculos de solidaridad, incrementan los sentimientos de soledad y de no pertenencia y pueden derivar en trastornos de ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental. Además, Moya ha alertado de que las patologías actuales ya no se manifiestan en grandes delirios, sino en una alarmante «desconexión de la vida», que deja a las personas sintiéndose completamente fuera del mundo.
Desde la perspectiva empresarial y territorial, Felipe Campos ha advertido que “vivimos en una sociedad profundamente fragmentada, donde la desigualdad está muy presente en muchos barrios del área metropolitana”. Ante esta realidad, ha defendido la necesidad de fortalecer la colaboración entre empresas, administraciones públicas y tercer sector. “El futuro solo pasa por que aquellas empresas que operan en un territorio se comprometan claramente a intentar no dejar a nadie atrás”, ha afirmado.
Campos también ha reivindicado una evolución del papel social de las empresas, superando los planteamientos tradicionales de responsabilidad social corporativa para avanzar hacia un compromiso más directo con las comunidades donde desarrollan su actividad. Según ha señalado, el objetivo debe ser construir una sociedad más justa “en la que el código postal no determine la calidad de vida de una persona”.
En este contexto, se puso de manifiesto la relación entre los procesos de digitalización, el aislamiento social y el aumento de determinadas problemáticas de salud mental. Los participantes defendieron la importancia de preservar espacios de relación presencial, participación comunitaria y asociacionismo como factores clave de cohesión y bienestar colectivo.
Durante la sesión, Jordi Alberich ha subrayado que el crecimiento económico y la generación de buenos puestos de trabajo continúan siendo condiciones necesarias para avanzar hacia una sociedad más cohesionada. Sin embargo, los participantes han coincidido en que el empleo, por sí solo, no es suficiente si no va acompañado de políticas públicas eficaces, instituciones sólidas y una acción coordinada orientada a preservar la igualdad de oportunidades.
La jornada es la primera enmarcada en el programa ‘Una sociedad de oportunidades compartidas’, impulsado por el Institut d’Estudis Estratègics de Foment del Treball con el objetivo de analizar los factores que condicionan la cohesión social, la calidad democrática y la generación de prosperidad compartida. A través de estas sesiones, el Think Tank contribuye a identificar los grandes retos sociales y económicos que marcarán el futuro de Cataluña y de Europa.
Este ciclo cuenta con el apoyo de Naturgy, Banco Santander y Veolia; y la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación de Barcelona.





















Comments are closed.