- Foment defiende una mayor coordinación público-privada y una planificación sanitaria orientada a resultados, eficiencia y equidad
La necesidad de abordar con rigor, estabilidad y visión de futuro la relación entre el sistema público de salud, la provisión privada y el modelo MUFACE ha centrado la jornada organizada por la Comisión de Atención a las Personas, Salud y Social (CAPSIS) de Foment del Treball, que ha contado con la participación del economista de la salud, Enrique Bernal, el director territorial Barcelona-Vallès Occidental de Quirón y miembro de la CAPSIS, Xavier Mate, y la presidenta de la comisión, Roser Fernández, para moderar la sesión. La jornada ha puesto sobre la mesa los principales retos de sostenibilidad del sistema sanitario, el incremento de la doble cobertura sanitaria y la necesidad de redefinir los incentivos, la gobernanza y la coordinación entre los ámbitos público y privado.
En la apertura de la sesión, Roser Fernández ha remarcado la importancia de no confundir conceptos. En este sentido, ha señalado que la sanidad privada es aquella no cubierta con financiación pública, la sanidad pública es la de cobertura universal y financiada por impuestos, y la concertación es un modelo de gestión de servicios públicos, no la privatización de la sanidad. En Cataluña, cerca del 65% de la provisión del sistema público es concertada y suma excelencia y proximidad asistencial, ha apuntado Fernández. “Estamos en un momento complejo en el que es necesario diagnosticar bien la situación para preservar un sistema nacional de salud sostenible y solvente, y buscar elementos de convivencia y no de competencia entre unos recursos que son escasos. Y en este ejercicio hay que preservar los principios de eficiencia, calidad y equidad, y sustentar los argumentos con datos”, ha reclamado la presidenta de la CAPSIS.
Durante su intervención, Enrique Bernal ha puesto de manifiesto que el debate sanitario a menudo se plantea “desde el lugar equivocado” y ha insistido en que el objetivo central debería ser “ganar salud y calidad de vida para la población”. Según Bernal, una parte muy significativa de la actividad sanitaria actual no aporta suficiente valor clínico, lo que evidencia la existencia de incentivos inadecuados en el sistema. El experto ha alertado también de los costes de coordinación derivados de modelos excesivamente fragmentados, y ha subrayado que la provisión privada tiende a concentrarse en territorios con mayor rentabilidad y volumen de mercado, mientras que el sistema público mantiene una función redistributiva y de cohesión territorial.
En relación con MUFACE, Bernal ha señalado que los mutualistas que optan por provisión privada registran niveles de utilización muy superiores de consultas externas, derivaciones y procedimientos, y ha remarcado que el principal reto es “la gestión de la entrada al sistema y de las indicaciones médicas”. También ha advertido que el gran reto de futuro no será únicamente el envejecimiento, sino especialmente el aumento de las desigualdades sociales y de salud.
Por su parte, Xavier Mate ha defendido la necesidad de generar marcos estables y previsibles que permitan planificar el sistema sanitario a largo plazo. Según ha explicado, el crecimiento de la doble cobertura responde principalmente a factores como la accesibilidad, la rapidez, la capacidad de elección y la percepción de servicio por parte de los ciudadanos. Mate ha cuestionado el modelo actual de pago por actividad, considerando que incentiva el volumen y no la resolución efectiva de los problemas de salud. En este sentido, ha apostado por evolucionar hacia sistemas de pago vinculados a procesos y resultados, reforzar la medicina de familia también dentro del ámbito privado, y avanzar en interoperabilidad y compartición de datos clínicos para evitar duplicidades y mejorar la eficiencia.
Durante el debate final, los participantes han coincidido en la necesidad de reducir la confrontación ideológica y avanzar hacia modelos basados en transparencia, evaluación de resultados y planificación conjunta de los recursos públicos y privados. También se ha puesto de manifiesto la preocupación por la falta de profesionales sanitarios, las dificultades de accesibilidad y el impacto creciente de las desigualdades sociales sobre la salud de la población. La jornada ha concluido con un llamamiento a impulsar un encaje “racional, ético y sostenible” entre los diferentes modelos sanitarios, con una mirada centrada en el ciudadano y sustentada en datos y evidencia.












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